RENACER en INTI RAYMI
































Wayra… Wayra... dice en voz baja una de las warmis mayores mientras arropa con tejidos de llama al pequeño que duerme a su lado, a la intemperie, junto al círculo de piedras donde impera el Fuego.
Es que esta noche el Viento sopla fuerte en Los Andes y es necesario aplacarlo susurrando su nombre. Será el solsticio de invierno y todo volverá a nacer cuando el Sol se presente para iniciar un nuevo ciclo.
Wayra… Wayra…
Esta noche el Fuego es centro de consideración en muchos puntos de la América profunda. Miles de ojos sostenidos en las llamas a un mismo tiempo en torno al círculo que iguala.
La luna es una exigua fuente de luz.
Arde la leña, crepitan las astillas.
Se intuyen cuerpos, manos, bocas.
Las miradas aprenden el encuentro entre destellos.
Wayra... Wayra...
En Lengua Madre, un Abuelo inicia la ceremonia. Su aliento vibra en el silencio, su voz añosa se agiganta transmitiendo la fuerza del “Buen vivir”. El Inti Raymi aviva en las almas la certeza de esa única opción.
Fragancia de sagrada coca y humo blanco de copal ascienden enlazando Tierra y Cielo.
La palabra hermano creció hacia el amanecer. 
Y el Inti se manifiesta encendido.
Púrpura.
Naranja. 
Oro.
Wayra... Wayra...
El Viento obstinado aún busca melodías entre espinas de cardones.

Wayra... Wayra... 

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